Con las cataratas cayendo a ambos lados, los trabajadores turísticos de Brasil y de Argentina discuten acaloradamente sobre cuál de los dos países ofrece la mejor vista. Thaisa Práxedes, una educadora ecológica brasileña del Refugio Biológico Bela Vista, se pronuncia en contra del lado de su país. "Desde Brasil, es como estar sentado en un auditorio, pero desde la Argentina, es como estar sentado en el escenario", afirma.
 Vista desde la frontera Brasileña |
Dos autobuses lo llevan desde Brasil al Parque Nacional Iguazú en Argentina, con una parada corta en la frontera para mostrar el pasaporte. Los ciudadanos estadounidenses no necesitan visa especial. Un tren de trocha angosta los transporta alrededor del parque. Desde una de las paradas, puede llegar hasta la Garganta del Diablo, la caída de agua más grande y espectacular.
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 Vista desde la frontera Argentina
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Torrentes de agua caen a unos 269 pies, levantando una bruma que origina arco iris luminiscentes. Práxedes tiene razón: es como estar en un escenario disfrutando de un apasionada sinfonía acuática.
Mientras el tren vuelve a la estación, podrá parar y visitar la Isla San Martín, con sus docenas de especies de fauna y flora.