Panamá—Una cornucopia de
sorpresas
POR Ana Figueroa
Conocida como el "Cruce de los caminos del mundo", Panamá es el lugar
donde se unen dos continentes y dos océanos. El país deleita y sorprende
a los turistas puesto que ofrece a la vez lujos de la era moderna y
bosques pluviales vírgenes.
Panamá es también un cruce de caminos en el tiempo. Al desembarcar
de los modernos cruceros, los pasajeros se encuentran con junglas ancestrales
y villas indígenas. Majestuosos rascacielos se levantan donde alguna
vez saqueaban los piratas. Además, en Panamá se mezcla la flora y fauna
de dos continentes, albergando la más extensa variedad de especies
animales de cualquier país del mundo.
Los bosques pluviales cubren cerca de la
tercera parte del territorio del país y la palabra indígena "panamá" significa "abundancia de pescado",
cosa que alude a la reputación del país como un paraíso de pescadores
y entusiastas de los deportes acuáticos. El ecoturismo es una industria
floreciente. No obstante, abundan los campos de golf, los casinos y
los balnearios lujosos. Las playas de arena blanca seducen a los turistas
a lo largo de las 1,500 millas de costa sobre el Pacífico y de las
500 millas de costa atlántica. Cerca de 500 ríos fluyen hacia uno u
otro océano y uno de ellos el Chagres, tiene la peculiaridad de ser
el único río del mundo que desemboca en dos océanos.
Los litorales de Panamá cuentan con más de 1,500 islas, siendo las
más conocidas Las Perlas en el Pacífico y San Blas en el Atlántico.
De modo que no es de sorprender que los platos marinos, tales como
el ceviche, preparado con la popular corvina (croaker), dominen
las cartas de los restaurantes.
| Desde la cima del extinto volcán
Barú, los visitantes pueden ver ambos océanos a la
vez, el Pacífico y el Atlántico |
La mayor parte de las visitas a Panamá se inician en los puertos de
Colón o Balboa, si se arriba en crucero, o en Ciudad de Panamá, que
es centro de interconexión para muchas aerolíneas internacionales.
Fundada en 1519, la Ciudad de Panamá es tanto el más antiguo enclave
europeo en el Pacífico como la capital de la nación. En la época colonial
española la ciudad era paso obligatorio intermedio de los embarques
de oro traídos de Perú. Todavía se puede apreciar las ruinas de edificios
gubernamentales, plazas, iglesias y conventos en la zona antigua de
la ciudad, conocida como Panamá Viejo.
La ciudad fue reconstruida en 1673, luego
de su destrucción por las
fuerzas del pirata inglés Henry Morgan. Esta segunda fundación de la
capital la transformó en una ciudad amurallada a fin de desalentar
futuros ataques de piratas. Toda esa zona, conocida como Casco Antiguo
o Panamá Colonial, es considerada por la UNESCO Patrimonio cultural
de la humanidad, en reconocimiento a su valor universal desde el punto
de vista histórico, estético y antropológico.
Además de su riqueza histórica Ciudad de Panamá es rica por ser un
centro financiero y comercial con espléndido perfil arquitectónico
que se eleva sobre el Pacífico. La Vía España y la Avenida Central,
que son las principales áreas comerciales de la ciudad, están rodeadas
de hoteles lujosos y entidades bancarias. El dólar de Estados Unidos
es moneda de curso legal en Panamá, cuya moneda es el balboa.
A corta distancia de Ciudad de Panamá se encuentra el Parque Nacional
Metropolitano, que es un bosque tropical dentro de los límites de la
ciudad. Otros parques nacionales, tales como, Chagres, Portobelo y
Altos de Campana, premian al viajero dispuesto a conducir unas horas
fuera de la ciudad. El Parque Nacional Darién, ubicado en la frontera
con Colombia, provee hábitat natural a más de 300 especies de aves,
que incluyen al ave nacional de Panamá, el águila arpía. El Departamento
de Estado de Estados Unidos advierte a los visitantes del parque que
eviten acercarse a la zona cercana a la frontera con Colombia puesto
que no es una zona segura.
El escurridizo quetzal anida en la remota
región montañosa del Chiriquí,
en el Parque Nacional Barú, a una hora en avión desde Ciudad de Panamá.
Desde la cima del extinto volcán Barú, los visitantes pueden ver ambos
océanos a la vez, el Pacífico y el Atlántico.
El transporte dentro de Panamá es eficiente y económico. Los taxis
abundan en la capital, donde se encuentran sucursales de la mayoría
de las empresas de alquiler de autos de Estados Unidos. Como indica
su nombre, la Carretera Transístmica conecta las costas del Pacífico
y el Atlántico, así como lo hace el Ferrocarril del Canal de Panamá.
El viaje de 47 millas en ferrocarril es una opción muy popular que
ofrece vagones de lujo y permite recorrer el bello panorama de los
bosques pluviales y de los barcos que cruzan el Canal de Panamá
Muchos de los que visitan Panamá optan por pasar una ó dos noches
en los bosques pluviales. La calidad del alojamiento varía de rudimentarias
posadas en medio de la selva a centros lujosos tales como el Gamboa
Rainforest Hotel, a media hora de la capital. Para vivir una aventura
real, considere la posibilidad de reservar una de las seis habitaciones
de Canopy Tower, que fue una estación militar de radar de Estados Unidos,
en el Parque Nacional Soberanía. Entre los vecinos de las copas de
los árboles de ese interesante hotel, se encuentran grandes mariposas
iridiscentes y variedad de coloridas (y ruidosas) aves.
Los turistas pueden apreciar tradiciones
culturales de grandes contrastes entre una y otra región. Por ejemplo, los festivales de la provincia
de Colón presentan tambores del Congo (congo drums), que reflejan
la herencia africana, mientras que en las islas de Bocas del Toro se
realiza la ceremonia del palo de mayo, que se remonta a raíces europeas.
Sólo el diez por ciento de la población panameña es indígena y cerca
del 70 por ciento es mestiza; el resto de la población es de ascendencia
africana y española. En alguna época, vivían en Panamá más de 60 grupos étnicos
indígenas, de los que sólo quedan seis. Los más conocidos eran los
Kunas, en las islas de San Blás (Kuna Yala) y los Emberá, que poblaban
las zonas que hoy son parques nacionales Chagres y Darién. Las mujeres
emberás, usualmente de pechos descubiertos, venden coloridas canastas
y otras artesanías en los terminales de los barcos cruceros y en los
mercados. Las mujeres kunas son conocidas internacionalmente por las
molas, que son bellos diseños bordados de colores brillantes. Para
conseguir buenas ofertas en ropa de moda, joyas y artefactos electrónicos,
aventúrense a la zona libre, en el puerto atlántico de Colón. Este
centro de importación, exportación y distribución que ocupa un área
de 988 acres (unas 330 hectáreas) es la segunda zona más grande de
ventas libres de impuestos (duty-free) en el mundo. Allí se
dispone de variedad de bares y cafeterías que ofrecen delicias locales,
tales como, los raspados, a base de hielo raspado con jarabes tropicales
servidos en un cono de papel y las carimañolas, que son enrollados
de masa de yuca, rellenos con carne y huevos cocidos, servidos en un
cono de papel.
La zona libre es una muestra de la importancia
que tiene el Canal de Panamá en el comercio mundial. Hace 90 años, la única manera de
cruzar el Istmo de Panamá era a través de sinuosos ríos selváticos.
En 1882, los franceses iniciaron un proyecto para construir un canal,
que terminó en fracaso luego de seis años. Para ese entonces, habían
muerto 20 mil trabajadores, muchos de ellos por enfermedades transmitidas
por mosquitos. En 1903, Estados Unidos se hizo cargo del proyecto,
gastando enormes sumas para controlar la población de mosquitos y terminaron
el Canal de Panamá en agosto de 1914. El costo de la construcción superó los
350 millones de dólares.
El Canal de Panamá sigue siendo una de las grandes maravillas de la
ingeniería mundial. Quizás sea la máquina más grande que se haya construido para
elevar buques cargados por encima de la división continental de las
aguas, de un océano a otro. Ningún viaje a Panamá está completo si
no se visita el Canal, con sus 50 millas de extensión. Muchas agencias
de turismo ofrecen recorridos parciales en confortables barcos que
permiten a los pasajeros atravesar el Canal pasando por el costado
de buques cargueros gigantes. Los puntos de interés del Canal incluyen
el Lago Gatún, el Corte Gaillard a lo largo de la división continental
y tres esclusas que elevan los buques a 85 pies sobre el nivel del
mar: Gatún en el Atlántico, Pedro Miguel y Miraflores en el Pacífico.
Los turistas pueden observar el cruce de los barcos en las esclusas
de Miraflores y Pedro Miguel.
El Canal está rodeado de frondosas junglas y montañas cubiertas de
verde. Una de las vistas más impresionantes del Canal está cerca de
la entrada al Pacífico. Allí, el imponente arco de metal del Puente
de las Américas cruza el Canal conectando la circulación de vehículos
a lo largo de la Carretera Panamericana . para quien quiera llegar
hasta Alaska.
En una reciente visita a Panamá, el
autor Al Martínez estuvo mucho más cerca de la naturaleza
de lo que él mismo esperaba. Pulse aquí para
enterarse.
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