Acabando con los mitos del Seguro Social
POR Teresa Burney
Jessica Sánchez-Jackson creía saber mucho sobre
el Seguro Social. Sin embargo, luego de asistir a un foro que fue patrocinado
por AARP sobre el tema, se dio cuenta que lo mucho que "sabía" estaba
equivocado.
"Había escuchado que el Seguro Social iba a desaparecer, que caería
en bancarrota", dice esta educadora en nutrición jubilada, de 71 años. "Pero
va a continuar por mucho, mucho tiempo".
Funcionarios de AARP han estado viajando
por todo el país para dar
a conocer a los hispanos los beneficios del Seguro Social y para disipar
los mitos.
"¿Pueden ustedes creer que hay individuos y organizaciones que sostienen
que el Seguro Social no conviene a los hispanos?", José Maldonado,
miembro de la Junta de directores de AARP, pregunta a los participantes
en un foro realizado en noviembre en Albuquerque, Nuevo México. "Peor
aún, muchas de esas fuentes distorsionan los hechos e intentan asustarnos
tratando de hacernos creer que el Seguro Social está en camino a la
bancarrota".
| 'La mayoría de los hispanos adultos
mayores dependen del Seguro Social respecto de más de la
mitad de sus ingresos y más de un tercio recibe el total
de sus ingresos del programa' |
El Seguro Social podrá pagar a los asegurados todos sus beneficios
hasta fines de 2041, sin realizar ningún cambio en el programa; a partir
de ese momento sólo podrá pagar el 70 por ciento, según estimados del
gobierno federal. Esa revelación fue una de las varias que escuchó Sánchez-Jackson
en el foro realizado en enero en Phoenix.
También le confirmaron que el Seguro Social es la primera fuente de
ingresos de jubilación de la mayor parte de hispanos adultos mayores,
especialmente de las mujeres. "Ésta es una de las cosas que sabía sobre
el Seguro Social, pero nunca antes había escuchado que alguien lo afirmara",
declara Sánchez-Jackson.
La mayoría de los hispanos adultos mayores dependen del
Seguro Social respecto de más de la mitad de sus ingresos y más de un tercio recibe
el total de sus ingresos del programa, según la Administración del
Seguro Social.
Sánchez-Jackson ha escuchado rumores sobre "privatización"
del Seguro Social, sobre el desvío de fondos del sistema para ser invertidos
en cuentas individuales de jubilación (IRAs), que pueden fluctuar con
el mercado. "No sabía si era buena idea o no", dice. "Ahora sé que no
lo es".
No es buena idea para los hispanos en particular, dice Maldonado desde
su hogar en Colorado.
AARP sostiene que la inversión de fondos del
Seguro Social en cuentas
privadas de jubilación, en vez de valores garantizados por el gobierno,
sacrificaría algunos de los beneficios actuales, que se ajustan a la
inflación y están garantizados de por vida. También pondrían en riesgo
las finanzas actuales del sistema. La rentabilidad en el mercado abierto
puede aumentar, pero también puede disminuir. Además, no hay garantía
de por vida ni ajuste por inflación.
Los adultos mayores con otros ingresos de
jubilación, tales como pensiones
e inversiones, quizás puedan compensar el recibir un monto menor por
parte del Seguro Social cuando cae el mercado de valores. Muchos jubilados
hispanos, cuyo único ingreso es el Seguro Social, probablemente no
tendrán manera de hacerlo.
Según la Administración del Seguro Social, el efecto sería mucho mayor
para las mujeres hispanas dado que es menos probable que reciban pensión
privada o tengan ahorros. Por lo general, sus cheques del Seguro
Social
son de menor monto debido a que han recibido salarios menores y a que
han trabajado formalmente menos horas por haber tenido que criar y
cuidar a sus niños. Sin embargo, aunque sus cheques son de menor monto,
aumentan con la inflación y están garantizados de por vida. El desvío
de los fondos del Seguro Social a cuentas de jubilación en el sector
privado puede poner en riesgo lo poco que reciben e incumplir la promesa
de un cheque de por vida y a prueba de inflación.
"El gran riesgo que se corre con la privatización, especialmente en
el caso de las mujeres, es que pueden sobrevivir a sus beneficios",
dice Maldonado. "Para los hispanos, en particular, es un riesgo que
no vale la pena asumir".
Por ahora, el Seguro Social está a salvo, sin embargo, preocupa a
Gil Gonzáles, de 74 años de edad, que no vaya a estar disponible para
sus nietos. "La solvencia del programa es crucial para el futuro",
afirma el director voluntario de alcance a hispanos de AARP en Arizona.
Mientras que los futuros problemas del sistema
tienen arreglo actualmente, cuanto más tiempo se tomen los legisladores para hacer los cambios
necesarios, más difícil será evitar las dificultades, dice Maldonado.
Varias son las propuestas para mantener solvente al
Seguro Social.
Maldonado sugiere a la gente que pregunte directamente a sus legisladores
sobre los planes que tienen para el futuro del Seguro Social.
Es momento de examinar
ciertos hechos sobre el Seguro Social.
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