El presidente Barack Obama ha conformado un gabinete muy diverso del que se espera que, en combinación con otros importantes cargos desempeñados por latinos, aumente la influencia hispana en Washington.
Los nombramientos hispanos del gabinete
Los nombramientos de tres hispanos que realizó Obama para su gabinete —el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, para encabezar el Departamento de Comercio; el senador por Colorado, Ken Salazar, para dirigir el Departamento del Interior; y la congresista Hilada L. Solis, de California, como Secretaria de Trabajo— representaron un hito en la historia de Estados Unidos. La renuncia de Richardson, a principios de enero, al revelarse que el FBI estaba investigando su relación con CDR Financial Products, una organización que había donado cientos de miles de dólares a los comités políticos del gobernador, deja a Salazar y a Solis como los hispanos en los rangos potencialmente más altos del gobierno de Obama, posicionados para ejercer influencia en dos áreas muy importantes.
Salazar: Como cabeza del Departamento del Interior, Salazar se verá involucrado en la lucha por abrir nuevas áreas cercanas a la costa para la producción de gas natural y petróleo y el Arctic National Wildlife Refuge (Refugio Nacional de Fauna del Ártico).
Salazar, de 53 años, ex miembro del Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado, a quien le gusta vestir botas y sombrero de vaquero, es considerado un experto en temas claves que están bajo el dominio del Departamento del Interior, en especial, en asuntos indígenas, administración de los recursos y producción de energía en tierras federales. En su audiencia de confirmación, Salazar prometió que limpiaría el Departamento del Interior, dentro de cuya órbita se han producido varios escándalos, entre los que citaremos los registrados en la Oficina de Asuntos de Nativos y el Servicio de Manejo de Minerales. El amor de Salazar por la tierra se remonta a cuatro siglos atrás: el ex ranchero y Procurador General del Estado puede rastrear sus antecesores hasta el siglo XVII, cuando sus antepasados españoles ayudaron a fundar Santa Fe, Nuevo México.
| "Obama ha enviado un mensaje muy importante a los latinos, y ese mensaje es que él entiende la importancia de nuestra comunidad".— Arturo Vargas, director ejecutivo, NALEO |
Solis: La representante Hilda Solis podría ser la elección más sorprendente de Obama. En tanto muchos de los designados para formar parte del gabinete de Obama son considerados moderados —incluido Salazar— Solis, de 51 años, es conocida como una fogosa defensora de los derechos de los trabajadores y una activista a favor de la reforma del sistema de salud, lo que contempla el aumento de cobertura de Medicare entre los hispanos y la lucha contra las disparidades en la atención que recibe este sector y la que recibe el público en general. Probablemente, Solis haya heredado esta pasión: su padre, un mexicano que trabajaba en una planta de reciclado de baterías en San Gabriel Valley, California, fue quien organizó a sus compañeros inmigrantes para que el sindicato Teamsters lograra mejoras en los beneficios de salud. Su madre, de Nicaragua, también era miembro del sindicato.
Solis era una opción improbable, debido a que era una férrea partidaria de la rival demócrata de Obama en la disputa por la presidencia, la senadora por Nueva York Hillary Clinton. Sin embargo, cuando en diciembre anunció la designación de Solis, Obama declaró que se había decidido por ella porque: “Hilda siempre ha sido una defensora de la gente común”.
“Como hija de inmigrantes, me siento muy honrada por esta oportunidad”, respondió Solis, en español.
Cargos en la Casa Blanca
Además de nombrar a hispanos en su gabinete, Obama también ha elegido a latinos para ocupar importantes cargos en la Casa Blanca.
La vicepresidente senior del Consejo Nacional de La Raza, Cecilia Muñoz, de 46 años, defensora de los derechos de los inmigrantes, fue elegida como directora de la Oficina de Asuntos Intergubernamentales de la Casa Blanca. Oriunda de Detroit, Muñoz es hija de inmigrantes bolivianos. Su labor relacionada con los inmigrantes y con los derechos civiles le valió, en 2000, una beca de la Fundación Mac Arthur (conocida como la "beca para genios"), por valor de $500.000.
Louis Caldera, de 53 años, hijo de inmigrantes mexicanos, lidera la Oficina Militar de la Casa Blanca. Desde su nuevo puesto, Caldera, graduado de la Academia West Point y ex Secretario del Ejército durante la gestión del presidente Clinton, supervisará todas las actividades militares de la Casa Blanca, desde la guardia militar de las entradas hasta los pilotos del Air Force One.
El vicepresidente Joe Biden también ha reclutado latinos para su equipo. Como director de administración de la vicepresidencia, se encuentra el mexicano estadounidense Moises “Moe” Vela Jr., de 47 años, un hombre de negocios, oriundo de Denver, quien, con anterioridad, se desempeñó como funcionario financiero principal del ex vicepresidente Al Gore y como asesor senior de asuntos hispanos. Ahora, Vela estará a cargo de todos los contratos administrativos de la Casa Blanca, así como del pago de los sueldos y otras funciones administrativas.
Mirando hacia el futuro
Arturo Vargas, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO, por sus siglas en inglés), declaró sentirse complacido por el hecho de que Obama esté “eligiendo a los hispanos más experimentados” para su gobierno, una señal de que no lo hace por una cuestión de números, sino para que actúen, desde los niveles más altos del gobierno, en los asuntos que preocupan a la comunidad. NALEO fue apenas uno de los grupos hispanos que han estado presionando a Obama, desde las elecciones, para que designara a hispanos.
Otros presionan por más. A pesar de la proliferación de designaciones hispanas, el vicepresidente del grupo NCLR, Charles Kamasaki, declaró sentirse animado, aunque no totalmente satisfecho. “Estamos mirando más allá”, afirmó Kamasaki, refiriéndose a los puestos de segundo nivel del gabinete que todavía están vacantes.
El equipo de transición de Obama trabajó duro para disipar cualquier duda acerca de la determinación del Presidente a seleccionar a sus colaboradores de una muestra variada de candidatos.
“Ellos enfatizaron el hecho de que [Obama] comprendió... que los latinos representaron un fuerte apoyo para Obama”, señaló Vargas. Y esto es verdad.
Encuestas de boca de urna mostraron que el 4 de noviembre votaron más de 10 millones de hispanos, lo que contrasta con los 7,6 millones que lo hicieron en 2004. El 67% de los latinos votó por Obama, mientras que el 31% restante lo hizo por el senador por Arizona John McCain, un espectacular giro hacia los demócratas desde 2004, cuando más del 50% apoyó al senador demócrata John Kerry y el 40%, a George W. Bush. Las encuestas también demostraron que los votantes hispanos de más de 65 años tendieron a votar, en mayor medida, por Obama, en comparación con el grupo de votantes de entre 45 y 64 años.
Se espera que el número de hispanos continúe creciendo en los próximos cuatro años —hasta alrededor de 60 millones, partiendo de los 45 millones actuales—, y el Presidente querrá mantener su apoyo.
“Obama ha enviado un mensaje muy importante a los latinos —afirmó Vargas—, y ese mensaje es que él entiende la importancia de nuestra comunidad.”