Lo que comenzó esta primavera como una cortés discusión sobre la reforma del sistema de salud entre republicanos, demócratas, grupos de empresarios y de consumidores se ha convertido en una polémica y amarga pelea de alcance nacional. Hoy, el problema está dividiendo profundamente a los estadounidenses, en gran parte entre los dos principales partidos políticos, con los republicanos atacando implacablemente las propuestas de reforma demócratas que actualmente se encuentran en el Congreso, y los demócratas defendiendo sus propias propuestas.
Los ataques han permitido apreciar, claramente, cuáles son las reformas que a los republicanos no les gustan y, consecuentemente, no respaldarán.
No quieren una opción de seguro dirigida por el gobierno para ayudar a brindar cobertura a los estadounidenses que carecen de seguro. A muchos no les gusta la idea de obligar a los empleadores a brindar cobertura a sus empleados y que sean multados en caso de que no lo hagan. Y tampoco les agrada la cláusula que exigiría que Medicare les pague a los médicos por el tiempo que pasan con sus pacientes interesados en conversar sobre decisiones relativas a la etapa final de sus vidas, como los testamentos en vida.
Entonces, ¿qué es lo que sí les gusta y quieren los republicanos?
Los demócratas controlan la Casa Blanca y tienen grandes mayorías, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, por lo que no se les ha prestado mucha atención a las propuestas republicanas para la reforma del sistema de salud. De hecho, los legisladores del GOP no han hecho mucha presión en favor de sus propias propuestas, pese a que varios de ellos han presentado proyectos de ley de reforma. Tampoco han expresado una postura unificada ni han articulado claramente su visión de un sistema de salud nacional mejorado.
Pero muchos están de acuerdo con algunos aspectos de la reforma, como las deducciones fiscales, para animar a la gente a contratar seguros de salud y la necesidad de contener las demandas por negligencia médica.
“Nos ha faltado el megáfono, porque existe esa percepción de que la reforma del sistema de salud le pertenece a un partido —dice Dennis G. Smith, integrante de la fundación conservadora Heritage Foundation, y experto en la reforma del sistema de salud—. Hay muchos conservadores que tienen montones de buenas ideas sobre el cuidado de la salud.”
Muchos republicanos y conservadores concuerdan en que las reformas propuestas por los congresistas demócratas y el presidente Obama simplemente no son necesarias. Los demócratas de la Cámara han respaldado la idea de una opción de seguro dirigida por el gobierno que, según ellos, competiría con los seguros privados y ayudaría a bajar el valor de las primas. Los republicanos, por su parte, ven en la opción pública la posibilidad de que el gobierno se haga cargo del sistema privado de seguro de salud, y sostienen que un plan dirigido por el gobierno eventualmente eliminaría a las aseguradoras privadas.
Falta la unidad
Si bien los republicanos se presentan unidos contra la opción del plan público, esa unanimidad no se extiende a lo que se debería hacer para dar cobertura a la gente que carece de seguro o para frenar el alza desmedida de los costos del cuidado de la salud, tanto para el consumidor como para las empresas y el gobierno.
Phil Kerpen, director de políticas de Americans for Prosperity, un grupo de especialistas dedicados a la investigación de políticas de libre mercado, dice que la solidaridad republicana está obstaculizada porque el GOP es, ahora, el partido minoritario en el Congreso. “Una consecuencia de no tener el poder es que el bloque no expresa una única postura, porque no tiene la carga de legislar. Cada congresista se inclina por lo que considera lo mejor.”
Es cierto que los republicanos han presentado varios proyectos de ley de reforma en ambas cámaras. Y a finales de agosto, el Comité Nacional Republicano (RNC) emitió lo que llamó una “Seniors’ Health Care Bill of Rights” (declaración de derechos sobre el cuidado de la salud para los adultos mayores).
Pero muchos demócratas acusan al GOP de buscar provecho político. “Los republicanos se oponen a la reforma por una única razón: ‘quebrar’ al presidente Obama y lograr una ventaja política”, afirmó Brad Woodhouse, director de comunicaciones del Comité Nacional Demócrata (DNC), en un comunicado.
Hasta conservadores como Kerpen —cuyo grupo ayudó a organizar las protestas contra la propuesta demócrata de reforma del sistema de salud en las audiencias públicas durante el receso de agosto— dicen que los republicanos deben hacer más para dar a conocer su visión de la reforma. Especialmente, a partir del hecho de que ellos no reformaron el sistema cuando controlaban el Congreso.
“No pueden decir que apoyan el sistema tal como está ahora. Sería una pésima jugada política”, expresó Kerpen.
Andy Chasin, abogado que aconseja sobre consejero políticas de salud para el Comité Republicano de Política del Senado, señaló: “Los republicanos están a favor de una reforma del sistema de salud que proteja la calidad de la atención de los adultos mayores y demás familias estadounidenses, que verdaderamente baje los costos y que resulte asequible para las futuras generaciones.” Y agrega: “El hecho de que tantos adultos mayores estén expresando serias preocupaciones respecto de las propuestas presentadas por los demócratas demuestra que necesitamos hacer una pausa y asegurarnos de hacer bien las cosas, aun cuando ello signifique volver a empezar a concebir y proponer una reforma que funcione de verdad”.
¿Simplemente decir que no?
Otros dicen que los republicanos no tienen una visión para el sistema de salud. “Se han atrincherado y adoptado una postura de ‘simplemente decir que no’ —dijo Judy Feder, miembro senior del grupo progresista de investigación política Center for American Progress y profesora de políticas públicas de Georgetown University—. Prefieren atacar antes que edificar.”