En estos días, todo el mundo siente el impacto del aumento de los precios de los alimentos: uno va a comprar algunas cosas básicas y, luego de gastar 60 dólares, sale de la tienda preguntándose en qué se fue su dinero. De hecho, el precio de los comestibles ha aumentado un 5,7 por ciento en los últimos dos años. Las razones son complejas; pero los economistas lo atribuyen, primordialmente, a la escasez de agua, a la creciente producción de biocombustibles como el etanol —producido a partir del maíz— y a los precios más elevados del petróleo. A continuación, presentamos una guía que detalla paso a paso cómo meter en la bolsa de sus compras algunas significativas ofertas para productos alimenticios.
Antes de ir de compras
No vaya sin una lista
Según Amanda Freeman —cofundadora de la hoja informativa Vital Juice Daily, que trata temas de salud y bienestar—, las compras impulsivas pueden consumir una parte importante de su presupuesto, si uno se descuida. Ella recomienda desarrollar una lista de artículos que usted deba reponer semanalmente, como carne, leche y vegetales, y productos básicos como sopas o cereales que usted consuma con frecuencia.. Si bien tener copias de esta lista maestra le permite agregar artículos, también le asegura que los alimentos de primera necesidad permanezcan por encima de los demás.
Estudie los ciclos de venta
Los supermercados ofrecen las que se denominan tendencias de ventas por categoría, que completan un ciclo aproximadamente una vez cada 12 semanas. Según Teri Gault, director ejecutivo de The Grocery Game.com —un sitio en internet que brinda consejos para ahorrar dinero, cupones e información regional de ventas—, si uno compra exclusivamente lo que necesita cada semana, puede obtener ahorros sobre sólo 3 de cada 15 de las categorías de alimentos más comunes; pero si observa las circulares semanales y encuentra ofertas en cereales, comidas congeladas y queso, inclúyalos en su lista de agregados, y la semana siguiente vea qué otra tendencia (carne, pasta, productos para hornear) puede encontrar. “Luego de unas 12 semanas, habrá almacenado productos de todas las categorías, y podrá consumir directamente de su propia alacena, disfrutando el hecho de saber que nunca pagó el precio total de cada producto”, señala.
Recorte sus gastos
Recortar cupones puede parecer más una molestia que un beneficio, pero las estadísticas revelan que es una estrategia de ahorro superinteligente: según el Coupon Council de la Promotion Marketing Association, recortar cupones durante 20 minutos puede permitirle ahorrar un 20 por ciento sobre su compra semanal de alimentos, lo que puede significar hasta 1.000 dólares o más de ahorro cada año. Para maximizar el ahorro, no se limite a lo que encuentre en el periódico; algunas tiendas entregan cupones junto con el comprobante de pago de su compra, y si usted tiene una computadora, ingrese en The Grocery Game.com y en Coupons.net para encontrar más descuentos.
No prejuzgue
Los supermercados entran en dos categorías básicas: PBTD (precios bajos todos los días), que son los negocios que usted ve como los más económicos en su área, y “altos-bajos”, que son los que tienen la reputación de ser más caros. Sorprendentemente, los “altos-bajos” muchas veces tienen las mejores ofertas, dado que sus precios de liquidación suelen bajar más que los de los PBTD.
Haga espacio para almacenar
Según Shel Horowitz, autor de The Penny-Pinching Hedonist: How to Live Like Royalty with a Peasant's Pocketbook, acumular productos cuando están en oferta puede multiplicar sus ahorros por la cantidad de artículos que compre; pero esa docena de cajas de pasta a 25 centavos serán una oferta sólo si usted puede consumirlas antes de que se echen a perder. Así que, antes de salir de compras, verifique su alacena para tener una idea de lo que tiene y limpie su refrigerador y alacenas para hacer lugar para las ofertas.
Elija el día ideal
Ir al supermercado el día apropiado de la semana es clave para aprovechar las mejores ofertas; por lo tanto, no tire las circulares con las ofertas de los supermercados que encuentre en su buzón y en el diario. Por lo general, los volantes que llegan con su correo del martes anuncian ofertas desde el miércoles hasta el siguiente martes. Sin embargo, puede encontrar un cupón en el periódico del domingo que hará que la oferta sea aún mejor. “Si su semana de ofertas se extiende de miércoles a martes, prefiera hacer sus compras entre el domingo y el martes, de manera tal de asegurarse de tener todos los cupones para el período de oferta”, dice Gault. Si está comprando la noche anterior a que venza una oferta, lleve la circular con usted: las etiquetas de precios pueden haber sido cambiadas con anticipación.
Coma antes de ir
Está en la naturaleza humana comprar más alimentos cuando uno tiene hambre, y los supermercados pueden usar la estrategia de ubicar productos que hagan que se le haga la boca agua justo a la entrada o en las líneas de cajas. Para evitar salirse del presupuesto (y de su dieta) comprando alimentos que no necesita, haga sus compras después del desayuno o de la cena, sugiere Steinback. Y si no puede sincronizar sus compras con una de sus comidas, al menos coma un bocadillo antes de ir al supermercado.
Mientras esté en el lugar
Recorra los pasillos de la periferia
Los productos básicos como vegetales, carne, pan y leche —artículos que representan la mayor parte de su presupuesto— están ubicados en la periferia del supermercado, según Jyl Steinback, experta en nutrición y acondicionamiento físico, y coautora de Fill Up to Slim Down (Penguin, 2005). Su consejo es: Reducirá costos al evitar gastar en los caros alimentos envasados si recorre, primero, los pasillos de la periferia del supermercado para luego ir a los otros pasillos en busca de los demás artículos de su lista.
| No desperdicie la comida |
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Desperdiciar comida es como tirar dinero a la alcantarilla, y usted puede estar desperdiciando más de lo que se imagina: un estudio de la Universidad de Arizona descubrió que los hogares estadounidenses tiran alrededor del 14 por ciento de las comidas —y cerca del 25 por ciento de los vegetales— que compran. Para proteger su inversión, considere comprar algunos dispositivos que permitan ahorrar.
Selle la comida restante Los dispositivos que sellan al vacío la comida que queda pueden extender su frescura hasta cinco veces. Pregunte en tiendas como Target o Sears por este tipo de productos como FoodSaver o Seal-a-Meal; los precios van desde aproximadamente 50 dólares.
Proteja sus hortalizas y frutas Los vegetales se echan a perder rápidamente, incluso bajo las mejores condiciones de almacenamiento, y un error al guardarlos puede acelerar este proceso: esas bolsas plásticas que uno toma en la sección de vegetales de la tienda pueden, de hecho, aumentar la velocidad de descomposición. Para mantener los vegetales en buen estado entre tres y diez veces más de tiempo, pruebe guardarlos en bolsas reutilizables Evert-Fresh Green (llame al 800-822-8141 para saber dónde comprarlas en su zona).
Lleve un control del tiempo Si calcula mal el tiempo que lleva la comida que quedó en el refrigerador, se estará arriesgando a enfermarse. Por eso, quienes saben de comida la tiran, sólo por seguridad. Sin embargo, un contador digital DaysAgo evita el riesgo de calcular mal: sólo colóquelo en los envases de almacenamiento y el aparato mostrará el tiempo transcurrido; puede adquirirse por 10 dólares el par, en The Container Store o en Whole Foods Market, o en línea, en DaysAgo.com |
Mire hacia arriba y también hacia abajo
Los supermercados ubican los productos más caros en lugares donde son fácilmente visibles y accesibles; así que, encontrará artículos más económicos en los estantes que estén por encima y por debajo del nivel de los ojos. “Yo compro casi todo de la marca del mismo supermercado, sólo para probar y saber si vale la pena pagar ese precio menor —dice Steinback—. Aun cuando se trate de algo que no volveré a comprar, no habré desperdiciado mi dinero, ya que la familia lo habrá consumido”.
Sepa elegir lo pequeño. No asuma que los envases más grandes permiten un mayor ahorro, indica Teri Gault. Vea el precio unitario indicado en la etiqueta del estante y calcule si comprar la caja de cereal más grande es más inteligente que comprar la pequeña. Si el cereal va a ponerse malo antes de que usted termine de consumirlo completamente, lleve la caja pequeña.
Consiga tarjetas
Las tarjetas de los supermercados pueden permitirle acceso inmediato a liquidaciones y ofertas, así que solicítelas, incluso en negocios a los que no concurra habitualmente. Y si no sabe si un negocio acepta duplicados de cupones (algunas tiendas sólo toman cupones hasta un límite determinado), reconoce artículos comprados en tiendas de la competencia u ofrece “vales”, pregunte, ya que podría estar perdiéndose muchísimas oportunidades para ahorrar dinero.
Busque oportunidades convenientes
Los vegetales precortados y premezclados pueden costar más del doble del precio normal, por lo que usted ahorrará mucho si los pela, los corta y los mezcla en su casa. Y examine detalladamente los vegetales que estén en liquidación, sugiere Freeman. Si bien la mayoría de lo que está en oferta puede estar a punto de vencer, puede encontrarse con buenas sorpresas; especialmente, si su menú es flexible. Por ejemplo, esos tomates ligeramente blandos pueden ser perfectos para hacer la salsa para la pasta que planeaba cocinar en la semana, pero debe estar dispuesto a prepararla esta noche.
Encuentre carnes a buen precio
La compra de carne suele causar estragos en muchos presupuestos, pero saber acerca del tema puede suavizar el impacto que produce ver su precio. Por ejemplo, a la mayoría de los carniceros les agrada envasar trozos de carne pequeños; además, si usted lo pide, muchos de ellos pasarán por el ablandador de carne, trozos más duros y más económicos. Aun cuando su tienda no ofrezca esos servicios especiales, su personal será una gran fuente de ayuda. “Pregúnteles a qué hora del día marcan los productos con precios más bajos, de manera tal que usted pueda programar su compra para ese momento —dice Gault—. Y si ve un producto en cuyo envase la fecha de vender es la del día, pregunte si pueden remarcarlo con el precio más bajo para usted”.
Reconsidere los alimentos congelados
Los alimentos congelados y los platos listos para comer pueden tener precios muy altos, por lo que la mayoría de los expertos en presupuestos de alimentos recomiendan evitar comprarlos. Pero desde un punto de vista práctico, las comidas precocinadas pueden permitirle un mayor ahorro neto los días que esté muy cansado o apurado como para cocinar. “Es sorprendente que tan pocas personas tengan en cuenta el costo de la comida para llevar o de comer en restaurantes en su presupuesto general de alimentos —señala Gault—. Si usted descubre que está ordenando comida o yendo a restaurantes dos veces por semana, tener a mano esa lasaña de cuatro dólares puede permitirle ahorrar mucho dinero”.
Participe en el juego
Usar un cupón es como tener un as en un juego de naipes: obtendrá un mayor beneficio económico si lo juega cuando llegue el momento correcto. “Usted puede conseguir comida gratis —o prácticamente gratis— combinando un cupón con una gran oferta —dice Gault—. Los cupones distribuidos semanalmente en suplementos de diarios muchas veces coinciden con ofertas en los negocios, por lo que le conviene hacer comparaciones rápidas para embolsar ahorros inmediatos. Y guarde el resto para usarlos después; la mayoría de los cupones duran hasta tres meses o más, y gracias a las mencionadas tendencias de venta por categorías, generalmente verá la correspondiente oferta antes de la fecha de vencimiento de un cupón.
Controle los escáneres
Ya sea por culpa de la computadora o debido a errores humanos, en la caja pueden producirse errores muy costosos. Para evitarlos, vaya de compras con un acompañante; de esa manera, uno puede descargar el carrito mientras el otro verifica que lo que marque el cajero sea el precio correcto. Si no está acompañado, siga la táctica de Steinback: “No dudo en pedirle al cajero que me espere hasta que haya descargado completamente el carrito para marcar los productos en la caja, para así poder controlar la pantalla”, dice. Y si los ahorros no se ven hasta que su compra está completamente cargada, no se vaya de la tienda sin verificar el recibo de su compra.