Hollywood perdió a uno de sus personajes más emblemáticos esta semana, con el fallecimiento de Ricardo Montalbán. El galardonado actor murió en Los Ángeles, el 14 de enero, a los 88 años.
Mejor recordado por sus papeles como el amable anfitrión de la serie televisiva Fantasy Island (La isla de la fantasía) y el feroz general extraterrestre Khan Noonien Singh de Star Trek II: The Wrath of Khan (Viaje a las estrellas II: La ira de Khan), la prolífica carrera de Montalbán abarcó el cine, el teatro y la televisión, y se hizo acreedor a un premio Emmy, a un Screen Actors Guild Lifetime Achievement Award (premio a la trayectoria concedido por el sindicato de actores de cine y televisión) y a una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
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Fuera de la pantalla, era igualmente respetado como un incansable defensor de los hispanos en el ambiente de las artes escénicas. “Uno de los verdaderos gigantes de las artes y la cultura —como lo recordaba el actor Edward James Olmos—, [Montalbán] era una persona e intérprete consumado, con una tremenda comprensión de la cultura… y la capacidad de expresarla en su trabajo”.
Esposo y padre devoto, Montalbán estuvo casado durante más de 60 años y tuvo cuatro hijos con Georgiana Young, la hermana menor de la actriz Loretta Young.
Su carrera
Elegante, genuino e increíblemente versátil, Montalbán ya era una estrella en su México natal cuando fue convocado por MGM para interpretar a un torero en el musical romántico Fiesta, de 1947, junto a Esther Williams y Cyd Charisse. Las escenas en las que baila con Charisse contribuyeron para que Montalbán fuera considerado para participar en una serie de comedias y musicales de MGM, donde compartió una amistosa rivalidad con Fernando Lamas, como los designados “amantes latinos” del estudio.
Eventualmente, el talento de Montalbán lo llevaría a compartir los primeros puestos de taquilla con personajes de la talla de Clark Gable, Jane Powell, Lana Turner, Marlon Brando y Debbie Reynolds. Sin embargo, en su biografía Reflections: A Life in Two Worlds (Reflexiones: Una vida en dos mundos), de 1980, Montalbán expresó su pesar por el hecho de que MGM nunca le diera un papel protagónico en un drama.
Luego de cortar relaciones con MGM, en 1953, las habilidades de Montalbán para bailar y cantar le permitieron desempeñar protagónicos en Broadway, siendo el más notable el que compartió con Lena Horne en Jamaica, que llegó a las 555 representaciones y le mereció una nominación al premio teatral Tony, como mejor actor de un musical, en 1958.
No obstante, fue la televisión la que le permitió interpretar sus papeles más célebres: Khan, el peor enemigo de William Shatner en un episodio de Star Trek (Viaje a las estrellas), en 1967, un papel que volvería a interpretar en 1982, en la película Star Trek II: The Wrath of Khan (Viaje a las estrellas II: La ira de Khan); el papel protagónico del Sr. Roarke, en Fantasy Island (La isla de la fantasía), una de las series preferidas en horario de máxima audiencia, desde 1978 hasta 1984; y el papel del jefe siux Satangkai, por el que recibió un premio Emmy, en la miniserie de 1978 How the West Was Won (La conquista del Oeste).
Montalbán pudo sostener el extenuante ritmo del teatro y la televisión pese al dolor crónico que padecía, consecuencia de una lesión en la columna que sufrió mientras filmaba la película de vaqueros de 1951 Across the Wide Missouri (A través del ancho Misuri), junto a Clark Gable. Arrojado al suelo y pisoteado por un caballo, Montalbán quedó rengo, pero lo disimuló exitosamente por décadas. En 1993, se sometió a una cirugía para aliviar el dolor pero, lamentablemente, la operación sólo empeoró su situación y lo confinó a una silla de ruedas. Esto no evitó que continuara trabajando; Montalbán simplemente incorporó la silla de ruedas a sus personajes —siendo el más notorio el del abuelo Cortez, en la trilogía Spy Kids (Mini espías)— y prestó su inconfundible voz para películas de dibujos animados y documentales narrados.
Su legado
Tal vez, el legado que mejor defina a Montalbán sea la creación de Nosotros, en 1970, una organización sin fines de lucro a través de la cual unió fuerzas con otros actores latinos para luchar contra los estereotipos y promover más oportunidades para los hispanos, tanto delante como detrás de cámaras. Este mismo espíritu lo llevó a la creación de la Fundación Ricardo Montalbán y del Teatro Ricardo Montalbán, sede del Festival Nosotros de Cine Latinoamericano, que presenta realizaciones de cineastas latinos que viven en Estados Unidos.
Inspiración y mentor de muchos actores latinos y de otras minorías, Ricardo Montalbán se mantuvo fiel a sí mismo. El autor Scott Eyman, que lo entrevistó con profundidad para una biografía del directivo de MGM Louis B. Mayer, lo recordó así en el Palm Beach Post:
“Recuerdo a un hombre orgulloso de haber sido el primer mexicano en alcanzar el éxito como actor protagónico en Hollywood, pero mucho más orgulloso de haber sobrevivido luego de que MGM prescindiera de sus servicios. Fue entonces cuando Montalbán redescubrió que era una actor antes de ser una estrella de cine.
Recuerdo a un hombre al que lo enorgullecía tanto su matrimonio de más de 50 años y sus hijos como cualquier papel que hubiera interpretado.
Recuerdo a un hombre de profundo orgullo que se negó a permitir que una lesión paralizante lo forzara a ser un lisiado.
Recuerdo a uno de los grandes actores de clase del mundo del espectáculo”.